Hasta la Cruz de Viescas, desde Campo

Nos habrá pasado a todos alguna vez. Llevamos varios días sin caminar y a pesar de las meteorologías (ambas, la prevista y la visible), nos lanzamos al camino. Unas veces sale bien y otras, no tanto.

La ruta es breve y con un fácil recorrido, apta para todos los caminantes, pero las lluvias de este final de primavera están dejando muchos caminos intransitables. La mojadura fue total, acorde con lo que estaba cayendo por toda Asturias. Barro siempre y en muchos casos torrenteras o auténticas piscinas en donde no hay posibilidad de encontrar alternativas de paso.

El camino arranca desde Campo, en donde dejamos el vehículo en la fuente-lavadero  y empezamos a caminar por la carretera que va hacia La Piñera. A escasos 100m aparece a la derecha una pista asfaltada que, en franca subida, se dirige hacia el SW. La subida, aunque pindia, se hace fácil, acompañada por los ladridos de los perros de las casas, La Boza d’Abaxu y la Boza d’Arriba, que vamos dejando en nuestra ascención.

Un poco más de un kilómetro de subida en asfalto  hasta desviarnos nuevamente, en el paraje conocido por Los Cierros,  hacia la derecha del camino que traíamos, por una pista de uso ganadero, y  que nos dirigirá con  menos pendiente, atravesando el Mayaón el Cura y el Cantu la Faya´l Cura, hacia las praderías,  Prau´l Monte, en el límite del concejo, estrictamente hablando, pertenecientes ya a Quirós.

Arribamos a una abrevadero de ganado, con indicación de pertenencia al Coto de Peñerúes, y ahí debemos girar hacia la derecha para acometer por una pista hormigonada,  una bajada breve hasta la Cruz de Viescas.

Estamos en una intersección de carreteras, bien hacia Pedroveya, bien a Dosango  o la que nos dirige de vuelta al punto de partida. Cogemos ésta y unos metros adelante, a la derecha de la carretera, aparece descendiendo el camino con  la marca rojiblanca del  GR 106 “Ruta de San Melchor” , que discurre  paralelamente a la carretera comarcal MO-5, a la altura de L’Artosu.

El camino, no excesivamente bien conservado,  me recordaba algún episodio de “El último superviviente”, por la cantidad de maleza, agua y barro que había,  pero la decisión estaba tomada y no queda más remedio que atarse bien las botas para no perderlas succionadas por el barro, y estar dispuesto a mojarse hasta las rodillas. Casi dos kilómetros en cualquier otra circunstancia preciosos, pero que no tuve ocasión de disfrutar en exceso.

Ya de vuelta a la carretera MO-5, atravesamos los núcleos de La CotinaEl Palacio antes de regresar a Campo. En las inmediaciones de La Cotina está el desvío para el Torreón de Peñerúes, que esta vez tendrá que esperar, hasta otro día más seco.

El fichero GPX de la ruta, unos simples y empapados 6,7 km,   te lo puedes descargar aquí

~ por elemeje01 en 13 junio, 2010.

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